Estafa amorosa o romance scam: cómo denunciar y qué hacer para intentar recuperar el dinero

Estafa amorosa o romance scam y cómo denunciar el fraude

Índice

La estafa amorosa suele empezar con una relación aparentemente normal en una red social, una aplicación de citas o un servicio de mensajería. Tras ganarse la confianza de la víctima, la otra persona empieza a pedir dinero por una urgencia, un viaje, una enfermedad, una inversión o cualquier historia diseñada para justificar nuevos pagos. Si sospechas que te ha ocurrido, actuar rápido, conservar las conversaciones y reunir los justificantes bancarios puede ser decisivo para denunciar y tratar de recuperar el dinero.

Qué es una estafa amorosa y cómo suele funcionar

Una estafa amorosa es un fraude en el que alguien crea o utiliza una identidad para establecer una relación emocional con otra persona y conseguir que entregue dinero o bienes mediante engaño.

La Policía Nacional utiliza también las expresiones romance scam y “estafamor” para describir este tipo de fraude. El patrón no siempre es idéntico, pero suele existir una fase inicial de confianza. El contacto puede empezar en una aplicación de citas, Instagram, Facebook u otra red y, después de un tiempo, trasladarse a WhatsApp o Telegram.

El problema aparece cuando esa relación se utiliza para provocar entregas de dinero. Puede surgir una supuesta urgencia médica, un billete de avión que no puede pagar, una inversión que promete beneficios, gastos de aduana o una cuenta bloqueada. En ocasiones las peticiones empiezan con cantidades pequeñas y aumentan conforme la víctima confía más.

Desde el punto de vista penal, lo importante no es que la relación fuera falsa por sí sola, sino si existió un engaño dirigido a provocar una disposición patrimonial. El artículo 248 del Código Penal considera estafa la utilización de un engaño bastante que produce error en otra persona y la induce a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno.

Señales que pueden hacer sospechar de una estafa amorosa

No toda relación que termina mal es una estafa. Para hablar de estafa amorosa debe analizarse si la relación o las historias utilizadas formaban parte de un engaño para conseguir dinero.

Hay situaciones que deberían generar cautela. Por ejemplo, una persona que evita sistemáticamente cualquier encuentro presencial o videollamada, utiliza fotografías que parecen demasiado profesionales, cambia detalles de su historia o comienza a pedir dinero después de haber generado una fuerte vinculación emocional.

También es frecuente que aparezca alguna explicación que dificulte comprobar su identidad: trabajar en otro país, estar destinado en una misión, encontrarse en una plataforma petrolífera, tener problemas con documentación o no poder acceder temporalmente a sus cuentas.

Una señal especialmente importante es la insistencia para enviar dinero a cuentas de terceros, mediante transferencias internacionales, criptomonedas, tarjetas regalo u otros métodos difíciles de relacionar con la persona que mantiene la conversación.

La existencia de una o varias de estas señales no demuestra automáticamente un delito. Sirven para valorar el contexto y decidir si conviene detener los pagos y comprobar quién está realmente detrás del perfil.

He enviado dinero: qué hacer ante una estafa amorosa

Si descubres una posible estafa amorosa después de haber enviado dinero, lo primero es no realizar nuevos pagos aunque la otra persona insista, amenace con desaparecer o prometa devolverlo todo después de una última transferencia.

Contacta con tu entidad bancaria cuanto antes. Explica que sospechas que has sido víctima de un fraude y facilita las operaciones realizadas. Dependiendo del medio de pago y del estado de la operación, la entidad podrá indicarte qué actuaciones son posibles. Actuar rápido puede ser relevante, pero no existe garantía de que una transferencia ya ejecutada pueda recuperarse.

Después, conserva todo lo relacionado con la relación y con los pagos. No borres el chat por vergüenza ni cierres precipitadamente el perfil si eso puede hacer que pierdas información. Guarda conversaciones completas, números de teléfono, nombres de usuario, correos electrónicos, fotografías, enlaces a perfiles y justificantes de las transferencias.

INCIBE recomienda, cuando una persona ha sido víctima de una estafa por mensajería, conservar las evidencias, contactar con la entidad bancaria y denunciar el fraude ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Qué pruebas conviene guardar antes de denunciar

En una estafa amorosa, la conversación suele ser tan importante como los movimientos bancarios. Los mensajes pueden mostrar cómo se creó la relación de confianza, cuándo aparecieron las primeras peticiones de dinero y qué explicación se dio para cada pago.

Es recomendable conservar el intercambio completo y no únicamente las frases que parecen más incriminatorias. El contexto puede ayudar a entender cómo evolucionó el engaño.

Junto con los mensajes, reúne los justificantes de transferencias, pagos con tarjeta, Bizum u otros sistemas utilizados. La Policía Nacional señala que, cuando se denuncia una estafa o fraude cometido por medios telemáticos, es necesario aportar documentación bancaria que refleje los cargos fraudulentos.

También pueden resultar útiles los datos del perfil utilizado, fotografías, números de teléfono, direcciones de correo electrónico, enlaces, cuentas bancarias de destino y cualquier documento que la otra persona hubiera enviado para aparentar que su historia era real.

Si sospechas que además se ha utilizado una identidad falsa o la identidad de una tercera persona, puede ser útil revisar nuestra guía sobre suplantación de identidad por WhatsApp.

Cómo denunciar una estafa amorosa

Una estafa amorosa puede denunciarse cuando existen indicios de que se utilizó el engaño para conseguir que la víctima entregara dinero o realizara otra disposición patrimonial.

La denuncia puede presentarse ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o ante el juzgado competente. La Policía Nacional permite denunciar presencialmente en comisaría y dispone también de determinados canales de denuncia no presencial, aunque el procedimiento concreto dependerá del hecho y de la documentación disponible.

Lo más importante es que la denuncia permita reconstruir la historia con claridad. Explica cuándo empezó el contacto, cómo se presentó la otra persona, cuánto tiempo duró la relación, cuándo empezó a pedir dinero, qué motivos alegó y qué cantidades se enviaron.

No hace falta convertir la denuncia en un escrito lleno de términos jurídicos. Es más útil presentar una cronología sencilla acompañada de las conversaciones y de los justificantes de pago.

¿Puede ser delito aunque yo enviara voluntariamente el dinero?

Sí puede existir estafa amorosa aunque la víctima autorizara personalmente cada transferencia.

La cuestión jurídica no es únicamente si se pulsó voluntariamente el botón de enviar dinero. En la estafa precisamente existe un acto de disposición realizado por la víctima, pero ese acto se produce porque el engaño ha generado un error.

El artículo 248 del Código Penal exige analizar la existencia de engaño bastante, ánimo de lucro, error y perjuicio patrimonial. Por eso debe estudiarse qué historia se contó, si era falsa y si fue esa historia la que llevó a realizar los pagos.

Esto también explica por qué no todo préstamo no devuelto entre personas que mantienen una relación sentimental constituye automáticamente una estafa. Puede existir simplemente una deuda civil si no se demuestra que, desde el inicio o antes de obtener el dinero, hubo un engaño penalmente relevante.

¿Y si nunca llegué a conocer personalmente a la otra persona?

El hecho de que la relación haya sido completamente online no impide investigar una posible estafa amorosa.

Las comunicaciones digitales pueden aportar datos sobre teléfonos, correos, perfiles, cuentas bancarias y otros elementos que ayuden a identificar a quien estaba detrás de la operación. En algunos casos, la persona que conversa con la víctima y quien recibe el dinero pueden ser personas distintas.

La Policía Nacional ha advertido de que detrás de determinadas campañas de romance scam pueden encontrarse organizaciones especializadas que utilizan perfiles falsos y relaciones prolongadas para ganarse la confianza de las víctimas.

Por eso es importante no centrarse únicamente en el nombre o la fotografía utilizados en el perfil. La investigación puede necesitar seguir el rastro del dinero y de las comunicaciones.

Si el caso incluye perfiles falsos o utilización de datos de terceros, nuestro artículo sobre delitos por internet explica algunas medidas que pueden adoptarse en investigaciones vinculadas al entorno digital.

¿Es una estafa informática por haber ocurrido en internet?

No necesariamente. Una estafa amorosa puede desarrollarse enteramente por redes sociales o aplicaciones de citas y, aun así, encajar en la estafa por engaño del artículo 248 del Código Penal.

El artículo 249 del Código Penal contempla, entre otras conductas, determinadas transferencias no consentidas obtenidas mediante manipulación informática o interferencia en sistemas. No es lo mismo que convencer a una persona, mediante una historia falsa, para que ella misma ordene una transferencia.

Que se utilicen WhatsApp, Instagram, una aplicación de citas o el correo electrónico puede ser relevante para la investigación y para conservar la prueba digital, pero el medio utilizado no determina por sí solo la calificación jurídica.

¿Se puede recuperar el dinero de una estafa amorosa?

Recuperar el dinero de una estafa amorosa puede ser posible en algunos casos, pero no debe prometerse como resultado automático.

La rapidez importa. Si el pago es reciente, conviene comunicar inmediatamente el fraude al banco para comprobar si existe alguna actuación disponible sobre la operación. Si el dinero ya ha pasado por varias cuentas, ha salido al extranjero o se ha convertido en otros activos, la recuperación puede resultar mucho más compleja.

Además de las actuaciones bancarias y de investigación, el proceso penal puede incluir una reclamación por los daños económicos causados. El artículo 109 del Código Penal establece que la comisión de un delito obliga a reparar los daños y perjuicios en los términos previstos legalmente, y el artículo 110 incluye la restitución, la reparación del daño y la indemnización de perjuicios materiales y morales.

Ahora bien, que exista derecho a reclamar no significa que el dinero vaya a recuperarse siempre. Será necesario identificar a los responsables, acreditar el perjuicio y comprobar si existen bienes o fondos sobre los que pueda hacerse efectiva la responsabilidad.

¿Qué pasa si también he enviado fotografías, documentos o datos personales?

En algunas situaciones, la estafa amorosa no termina con el dinero. La víctima puede haber enviado una copia del DNI, datos bancarios, fotografías privadas o información personal que posteriormente podría utilizarse para otras conductas fraudulentas.

Si has compartido contraseñas o credenciales, cámbialas cuanto antes y activa la verificación en dos pasos siempre que sea posible. Si has entregado datos bancarios, informa a tu entidad y revisa los movimientos de las cuentas afectadas.

También conviene vigilar si aparecen perfiles nuevos que utilizan tu nombre o tus fotografías. En esos casos, el problema puede extenderse a una posible suplantación de identidad.

No pagues cantidades adicionales si comienzan amenazas relacionadas con fotografías íntimas o datos personales. Ese cambio de conducta puede exigir analizar otros posibles delitos además de la estafa inicial.

Por qué da vergüenza denunciar y por qué no conviene esperar

Muchas víctimas de estafa amorosa tardan en pedir ayuda porque sienten vergüenza por haber confiado en una persona que finalmente no era quien decía ser.

Ese retraso puede favorecer al estafador. Cuanto más tiempo pasa, más difícil puede resultar conservar perfiles, localizar mensajes, reconstruir pagos o seguir determinados movimientos económicos.

Además, estas estafas se basan precisamente en generar confianza y dependencia emocional. Haber creído una historia cuidadosamente construida no convierte en irrelevante el posible engaño penal.

Lo útil, desde el punto de vista jurídico, es separar la parte emocional de la documentación: qué dijo la persona, qué pidió, qué se pagó y qué evidencias siguen disponibles.

Si quieres conocer otras modalidades de fraude digital y cómo actuar, puedes consultar nuestra guía sobre estafas online en Navidad, cuyo enfoque general sobre conservación de pruebas y denuncia también puede resultar útil fuera de esas fechas.

Cuándo acudir a un abogado por una estafa amorosa

Puede ser recomendable consultar con un abogado cuando la estafa amorosa ha provocado pérdidas económicas importantes, existen numerosas transferencias, aparecen varias cuentas receptoras, la persona opera desde el extranjero o el caso incluye suplantación de identidad, amenazas o utilización de datos personales.

También puede ser útil revisar el caso antes de denunciar cuando existen dudas sobre cómo ordenar las pruebas o sobre si estamos ante una estafa penal o ante un conflicto meramente civil por dinero entregado durante una relación.

En Ampuero Blanco Abogados podemos analizar la secuencia de hechos, revisar la documentación disponible y valorar las actuaciones penales que procedan. Puedes consultar nuestro servicio de abogados especializados en delitos informáticos para estudiar el caso desde el inicio y preservar correctamente la evidencia digital.

Conclusión

La estafa amorosa utiliza una relación emocional como instrumento para obtener dinero mediante engaño. La mejor reacción es detener nuevos pagos, contactar rápidamente con el banco, conservar las conversaciones y reunir toda la documentación económica antes de denunciar.

No existe una fórmula que garantice recuperar lo pagado, pero reaccionar pronto puede facilitar la investigación y aumentar las posibilidades de seguir el rastro del dinero.

Si una relación online empieza a girar alrededor de urgencias económicas, transferencias y nuevas excusas para pedir dinero, conviene comprobar la identidad de la otra persona antes de seguir enviando fondos.

FAQs

¿Qué es una estafa amorosa?

Una estafa amorosa es un fraude en el que una persona crea o utiliza una identidad para generar una relación de confianza y conseguir que la víctima entregue dinero mediante engaño. También se conoce como romance scam, estafa sentimental o “estafamor”.

¿Cómo puedo saber si estoy siendo víctima de una estafa amorosa?

Deben generar cautela las peticiones reiteradas de dinero, las excusas constantes para no verse en persona, los cambios de historia, el uso de perfiles difíciles de verificar y la insistencia para enviar fondos a cuentas de terceros. Ninguna señal aislada demuestra por sí sola un delito.

¿Puedo denunciar si envié el dinero voluntariamente?

Sí. En una estafa amorosa la víctima puede ordenar voluntariamente la transferencia porque previamente ha sido inducida a error mediante un engaño. Debe analizarse si concurren los elementos del artículo 248 del Código Penal.

¿Qué pruebas debo guardar para denunciar?

Conviene conservar conversaciones completas, justificantes bancarios, números de teléfono, correos, nombres de usuario, enlaces a perfiles, fotografías y cualquier documento recibido.

¿Se puede recuperar el dinero de una estafa amorosa?

Puede ser posible, pero no está garantizado. Es importante avisar al banco cuanto antes, denunciar y facilitar los datos de las operaciones realizadas.

¿Una estafa amorosa es siempre un delito informático?

No. El hecho de utilizar redes sociales o aplicaciones no significa automáticamente que resulte aplicable la modalidad del artículo 249 CP. Debe analizarse cómo se produjo el engaño y la transferencia del dinero.

¿Qué hago si también envié mi DNI o datos bancarios?

Cambia las credenciales comprometidas, informa al banco, revisa tus movimientos y conserva las pruebas. También conviene vigilar posibles usos fraudulentos de tu identidad.

¿Cuándo conviene acudir a un abogado?

Puede ser especialmente recomendable cuando existen pérdidas importantes, numerosas transferencias, cuentas extranjeras, amenazas, suplantación de identidad o dificultades para ordenar la prueba digital.

Autoría y revisión:
Artículo elaborado por el equipo editorial de Ampuero Blanco Abogados y revisado por Alberto Ampuero Blanco, abogado colegiado del ICAM nº 139.364.
La información contenida en este artículo tiene carácter divulgativo y no constituye asesoramiento jurídico personalizado.

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